Luego de la hecatombe nuclear, lo que quedo de aquel gran continente negro llamado África, ahora se encontraba fraccionado y más del 70% de su masa sumergida debajo del agua. Dos familias rivales se reencontraron en la ribera del rió a millas de su pueblo natal y ante la muerte del jefe de familia de uno de ellos, el otro era quien tomaría las decisiones. La familia Matobi estaba compuesta por la madre y dos hijas y la familia Kimbute por el padre, la hermana de éste y dos varones. Solo un navío estaba utilizable; el resto de las embarcaciones solo eran una pila de basura. Se trataba de un bote cubierto por ramales como paredes y techo, en un ochenta por ciento, con una sola entrada.
Meika: - Mis hijas irán siempre conmigo, el que yo no tenga hombre, no implica que deberé obedecerte siempre.
