Sin luz solar y ahorrando las pocas velas que guardaban, Hishiro, se vistió a oscuras como tantas veces lo hizo durante todos esos largos años, mientras su esposa le preparaba un emparedado de mantequilla de maní y un te.
Hishiro: - Ya estoy listo, será mejor que me ponga de camino.
Akiro: ¿Te iras sin despedirte de los niños?
Hishiro: - Sera lo mejor, déjalos dormir, para cuando despierten ya me habré ido y así evitaremos preocuparlos.
Estaba bien ataviado con un traje anti nuclear, y luego de comerse el emparedado y tomarse el te, su mujer le ayudo a colocarse la capucha especial y luego el casco, y entro al pequeño cuarto. Su esposa cerro la puerta y lo miro atravez del vidrio circular, mientras él abría la siguiente compuerta y mirándola nuevamente, ingreso y cerro tras de si.
El ruido despertó a Yoshida, quien se apresuro acudir al pequeño cuarto y encontró a su madre llorando.
Yoshida: - ¿Se fue? ¿Y no se despidió de nosotros? – dijo apesadumbrado
Akiro, mirando a su hijo y evitando preocuparlo, se levanto de la silla y lo abrazo
Akiro: - Tranquilo hijo, no pasa nada, tu papa pronto regresara.
Yoshida:- ¿Cuánto tiempo estará afuera?
Akiro: - No será mucho, solo explorara muy cerca de aquí y pronto regresara, ya veras. Ve, límpiate un poco que ya te preparo a ti y a tu hermana el desayuno.
Yoshida: - ¿Mas mantequilla de maní? –pregunto con cierta repugnancia
Akiro: - Y un te de hierbas. Vamos hijo, haz un esfuerzo, ya pronto esto terminara y podremos salir de aquí…
Yoshida: - Y comer algo sabroso, grasoso y frito - dijo entusiasmado
Akiro: - Así es hijo. Ahora ve y despierta a tu hermana
Yoshida:- No quisiera, ella anoche se comporto muy mal con mi papa
Akiro: - Entiéndela, ella esta aun muy pequeña, es comprensible que no entienda lo que esta pasando
Yoshida:- Pero madre, ella prefirió salvar a esa apestosa perra que la vida de nuestro padre
Akiro: - Hazme un favor, hijo, no hagas esto más difícil para ella, y para nosotros
Yoshida: - Tienes razón, perdona.
Akiro: - Tranquilo, ve y dile que se lave la cara, el desayuno ya esta casi listo
Yoshida, le hizo caso a su madre y fue al cuarto de Misha. Al querer abrir con la perilla, la misma estaba tiesa, y no pudo abrir la puerta. Eso lo extraño porque su hermana sabia que la puerta no podía pasarle llave. Golpeo un poco irritado la puerta.
Yoshida: - MISHA, abre la puerta ¿Por qué te encerrastes?..MISHA
En eso Yoshida escucho un ruido de rasguños al otro lado de la puerta, por lo que despacio aproximo su oreja derecha a la puerta, y trato de oír mejor, pero no se podía escuchar nada, cuando de pronto y fuerte golpe en donde él tenia su oreja, lo hizo retroceder.
Yoshida: - Misha no estoy jugando ¿Qué estas haciendo ahi adentro?
Él volvió a aproximarse lentamente, cuando de repente debajo de la puerta, una gran garra se extendió fuera del cuarto y lo corto en el tobillo derecho haciéndolo retroceder, con una mueca de dolor. Asustado pretendió correr pero algo le hizo tropezar y caer al suelo. En eso la puerta se abrió del dormitorio de su hermana se abrió, y una figura macabra salió de ella.
Era Misha, con los ojos completamente rojos, la lengua larga caída al suelo, el rostro ennegrecido y unas orejas puntiagudas, y el cuerpo como una araña en cuatro patas se arrastraba hacia él, emitiendo un silbido infernal. Yoshida, aterrorizado se paralizó.
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